sábado, 29 de febrero de 2020

En la cola del banco


Estoy feliz de estar en cualquier parte
sentada al borde del muro, contemplando a la gente
en modo de espera.

Un bebé llora de rabia, engreído... junto a un
un perro amarrado en un aviso
casi extrañando a su dueño,
los zapatos rojos de alguien, muy brillantes como
las manchas de mi piel, jugando con el libro
del señor de al lado, con su sombrero color beige
y camisa soleada; de repente, huele a supermercado,
todo fresco, todo fiel y mi tez morena refrescándose
con el aire tenue del espacio,
me recuesto en la columna de ladrillos, y no pensaba
sólo...leía. Quería alejarme y me senté bajo un rayo de sol
muy fuerte, un tanto más cómoda,
un tanto más elocuente, pero calurosa,
e intensa. Mis oídos captaban voces de traslados,
viajes y pasajes de travesías mundanas,
con cuentos de travesuras, pero mi estómago clamaba
a mis pies para salir muy pronto de allí.

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