Las chicharras pescan sueños
de Semana Santa.
El calor tuesta el cerebro,
donde Jesús lleva su cruz,
y nosotros la nuestra...
a quemarropa.
Leo al revés tu llanto
de una lágrima furtiva.
Al fin Dios deja
caer el rocío.
En la noche,
huele a flores,
perfume de mujer
se transporta mi pesar contigo madre.
¡Ya deja de ladrar
hiriente y feroz animal!
de Semana Santa.
El calor tuesta el cerebro,
donde Jesús lleva su cruz,
y nosotros la nuestra...
a quemarropa.
Leo al revés tu llanto
de una lágrima furtiva.
Al fin Dios deja
caer el rocío.
En la noche,
huele a flores,
perfume de mujer
se transporta mi pesar contigo madre.
¡Ya deja de ladrar
hiriente y feroz animal!
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